Cuando música y tecnología se fusionan

By 22 junio, 2017Arte, Tecnología

Los caminos del señor son inescrutables y, mientras en los 70’ en España Los Diablos cantaban aquello de “un rayo de sol uoh uoh uoh” a 2.000 kilómetros de distancia, en Alemania, se forjaba un nuevo sonido y forma de entender la música. El eslabón perdido entre los hippies y los punks: el Krautrock.

kraftwerk
Alemania todavía se estaba recuperando de las secuelas de la Segunda Guerra Mundial e intentaba encontrar su lugar en el panorama cultural y musical, completamente ocupado por los artistas británicos y americanos. En el resto del mundo seguían sonando los Beatles, los Rolling Stones o Jimi Hendrix pero en  Alemania un conjunto de heterogéneos exploradores sónicos, compositores autodidactas y músicos altamente cualificados decidieron romper con los esquemas musicales establecidos y crear un sonido totalmente diferente en el que la tecnología tuvo un papel fundamental.

Un elemento que indudablemente incidió en el krautrock fue la inventiva alemana y su histórica cercanía a la técnica. Esto se materializó en la voluntad de los músicos por experimentar de forma pionera con la electrónica y aventurarse, para ello, con voluminosos sintetizadores, cajas de ritmos y loops de cintas magnéticas que ofrecían sonidos totalmente inusuales.

Los grupos compartían la esencia innovadora y la visión futurista pero en la práctica poco o nada tenían que ver entre sí: Desde los tintes de blues y psicodelia de CAN hasta el lirismo de Popol Vuh pasando por otros grupos como Amon Düül II, Neu! o Faust. Aunque, sin lugar a dudas, quienes marcaron un antes y un después fueron Kraftwerk.

La tecnología, para ellos, no era solo un mero instrumento sino también una fuente de inspiración y, al mismo tiempo, la razón de ser de su trabajo musical. No eran músicos que debían dar las gracias a la electrónica, sino que eran electrónicos que debían dar las gracias a la música. Su relevancia radica en su capacidad para entender que la tecnología ampliaba las posibilidades de la música pop así como de entender que esas herramientas cambiaban la forma de componer, crear y escuchar música.

Con álbumes como Trans Europe Express (1977) y The Man-Machine (1978) y con canciones como ‘The Robots’ consiguieron hacerse un hueco en las listas de éxitos. Pero quizá sea en su álbum Radio-Activity (1975) donde mejor puede apreciarse su vocación por la experimentación y el descubrimiento de nuevos sonidos. Realizaron un profundo estudio sobre los sonidos de la radiactividad, utilizando para ello numerosos filtros y sonidos extraídos de contadores Geiger o lenguaje morse.

Dicen que en la música ya está todo inventado y es muy poco probable que vuelva a suceder una revolución musical como esta. Pero puede que esa revolución ya se esté llevando a cabo y sea el peso del presente el que nos impide valorar y apreciar la realidad que nos rodea.