Sueños, Dixan y puré de patatas.

By 27 febrero, 2015 octubre 6th, 2017 Marketing

Tengo un recuerdo de mi misma, sentada en la escalera del patio de la guardería. Juego con unas cajitas diminutas que simulan el jabón Dixan, un paquete de pasta y uno de puré Maggi. Hace sol y junto a mí se sienta Catalina, una niña sonriente, de tez blanca y pelo negro. A medida que pasa el tiempo hace más sol en mi recuerdo y Catalina es más pálida. ¿Qué hay de cierto en ese sol y en esa palidez? Es más, ¿qué hay de cierto en ese recuerdo?

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Tengo, el anodino profesor de 1Q84, recuerda el olor y el sabor de la leche del pecho de su madre y recuerda con acritud que no era el único en compartir el momento del seno materno. No recordamos días, ni siquiera horas, lo que recordamos en realidad son momentos.

Leía en en blog de Tavi Gevinson hace un tiempo que, entre todas las vivencias que dejan huella en nuestra memoria, hay momentos mágicos, vividos a través de nuestra imaginación, nacidos directamente de un deseo, de una experiencia estética impactante. Otros nacen de un momento vivido por otro que añoramos fuera nuestro o por un personaje cuya película evoca nuestros momentos más felices, al menos para nuestra forma de entender el mundo.

Hay otros momentos que son vividos con la emoción a flor de piel, otros momentos de segunda mano, que tomamos prestados de otras personas que, eventualmente, viven momentos que nos gustaría fueran nuestros. Esos momentos, egoístamente y con rubor sigiloso, pasan a formar parte de nuestra memoria.

Reza el manual de marketing; haz sentir a tu audiencia, dales una emoción y tendrás una recompensa. Echad un vistazo al sueño de Matías, entrad en el íntimo mismo momento en que una vivencia que deja huella y pasa a formar parte del imaginario común.