Buenas tardes, enhorabuena.

By 16 marzo, 2015 octubre 6th, 2017 Marketing

Hija, puedes venir un momento!! – Me llama mi padre desde su ordenador… Miro la pantalla y veo que es una reiterativa petición de una red laboral, proviene de un comercial de un concesionario de coches visitado recientemente.  – Este tío es un pesado, ya van dos veces que recibo esto y no quiero saber nada de él, quiero ELIMINARLO. Para siempre, ¿cómo lo hago?-

leon1

Le comento que se tiene que dar de baja de la lista y así lo hacemos. Respira airado pero tranquilo.

Todos hemos recibido una llamada de una tele-operadora, después de comer, cuando estamos en el sofá, en ese momento de pensamiento profundo en uno mismo y en nuestra manta, ofreciéndonos ardillas, fusiones y más. El resultado, un cabreo monumental. Y así día tras día, oferta tras oferta.

¿Qué lleva a las empresas a pensar que dando la brasa a los consumidores van a conseguir más? ¿Por qué son tan y tan pesadas, como las moscas en verano? Lo de las moscas tiene un pase, ¿pero lo de las empresas de telecomunicaciones?

Pues sencillamente por una completa desconexión con la realidad, la tecnología y el cliente. Hace bastantes años, cuando las redes sociales y demás tenían una presencia limitada, el marketing telefónico tenía su sentido. Pero ahora el marketing requiere una mejor preparación sin perder de vista que los servicios que puedan ofrecer son más que conocidos y una nueva conciencia social está devolviendo al consumidor las riendas de sus compras. Es imprescindible entender más que nunca la necesidad y la oferta de producto. En la era del big data, los compradores, gracias a las redes sociales sabemos qué queremos y no nos dejamos llevar por ofertas intempestivas.

Lo que más me sorprende es la cantidad de dinero gastado en call centers y similares. Quizás estoy equivocada pero entiendo que vale más gastarse en publicidad menos y bien que mucho y mal. O quizás no.

Javier Rovira lo explica muy bien en su libro Consumering, tal cantidad de ofertas sólo sirve para calmar nuestros nervios, confundirnos y no aportar nada al mercado.