El valor de las ideas: la rentabilidad

By 15 octubre, 2018Ideas
Las 5 claves que dan valor a una idea

¿Cuánto vale una idea? Hacerse esta pregunta sería como cuestionar cuánto vale la felicidad.

Don Draper, el exitoso publicista de la serie Mad Men, comparaba el arte de la publicidad con la venta de la felicidad. Decía que la felicidad estaba en oler un coche nuevo, en liberarse de los miedos, en un cartel al borde de la carretera clamando con toda seguridad que hagas lo que hagas todo irá bien. Y así es como han perdurado las mejores marcas a lo largo de los años, sacando rentabilidad de algo tan sencillo como vender felicidad.

Por lo tanto, es en la rentabilidad donde radica el valor de una idea.

A continuación, os exponemos nuestras 5 claves que dan valor a una idea:

1. La rentabilidad del cliente

Como es muy difícil valorar cuantitativamente el coste de una buena idea, vamos a tener en cuenta una sencilla regla de tres: el tiempo es al presupuesto lo que una idea es a su rentabilidad. Nos explicamos…

Para una agencia, una idea tiene un coste económico basado en su tiempo de producción y en su tiempo de conceptualización y desarrollo. Para el cliente, se sobreentiende que en el coste del tiempo de producción (las horas del equipo) van implícitos los dos. Por lo tanto, este coste del tiempo de producción queda supeditado a un presupuesto inicial que no tiene en cuenta la rentabilidad que el cliente le va a sacar a esa idea. Así, el valor de esa idea nunca es real, porque los resultados que el cliente adquiere al final de la campaña la mayoría de las veces triplican el valor económico del coste inicial de la idea.

¿Esto por qué pasa? Porque no se ha valorado económicamente el proceso de desarrollo de esa idea -la estrategia previa que conlleva pensar en la realización de esa idea y no otra- ni tampoco el impacto real que esta idea va a tener sobre su rentabilidad.

Es decir, el valor de una idea repercute directamente en los beneficios.

El cambio de paradigma está en pensar que la rentabilidad de una idea es lo que consigue abaratar el coste inicial de esta y no al revés. Debemos ser capaces de percibir el valor de una idea como el valor de un producto. Y así apostar por las ideas para ganar rentabilidad.

2. Ahorro del tiempo del cliente

En este proceso inicial de conceptualización y desarrollo de la idea es donde logramos ahorrar tiempo -y costes- al cliente, porque es en este primer nivel en donde consideramos sus objetivos y necesidades. La idea se acelera en el momento en que se estiman todos aquellos aspectos que van a conseguir que ese concepto sea rentable y, por ende, que se acelere el negocio.

Qué queremos hacer. Cómo. Cuándo. Dónde. Y, sobre todo, por qué. Este primer estado de aceleración de la idea es el que repercutirá en la imagen de marca y en el margen de beneficios que el cliente obtenga de la activación de la idea, independientemente del tiempo de producción de esta.

3. Amplificación de los beneficios del cliente 

Como decíamos anteriormente, para una agencia el tiempo de producción es el coste, pero en ningún caso es el beneficio. Para el cliente el coste de la idea queda absorbido por la rentabilidad que obtiene, por lo que el coste de esa idea siempre será un beneficio que se verá amplificado en el futuro.

De ese modo se aminoran los costes del cliente, mediante el rendimiento de la idea como inversión de futuro.

La realidad de las agencias es que tenemos que lidiar con esa falta de margen de beneficio en la creación y activación de la idea propuesta. Principalmente, las empresas pequeñas que no pueden competir con las compañías de los grandes nombres incluso haciendo el mismo trabajo, viéndose obligadas a eliminar las partidas de creación y activación de sus ideas de los presupuestos del cliente, cediendo así ante el beneficio del valor de sus ideas. Por no hablar de las que se ven abocadas a subcontratar a empresas todavía más pequeñas o freelances pagando verdaderas miserias.

4. Estrategia global de la idea

La clave principal de una idea está en el cómo y el porqué, en su estrategia global. Una idea capaz de acelerar el beneficio y la rentabilidad de una empresa incide en su competencia, en la posibilidad de lanzar nuevos productos rentables desde el minuto cero.

El recorrido en el desarrollo es parte de la idea misma, es el acompañamiento al éxito.

Activar una idea significa acompañarla en su realización. Apostar por un marketing creACTIVO –tal y como le llama el consultor José Cantero– fundamentado en la definición del ‘porqué existimos’ y en la experiencia de marca. Consiste en definir el escenario de la decisión de compra cumpliendo con la expectativa de lo que decimos ser y conectando con nuestros clientes/consumidores de la manera más memorable posible. Es esta mirada creActiva, este enfoque, actitud y aptitud, la que nos llevará como agencias y clientes a desarrollar las experiencias más óptimas para nuestros usuarios. Porque ofrecer una idea sin accionar no tiene valor.

5. Experiencia de venta de la agencia

Muchas veces el cliente quiere que la idea repercuta en la parte comercial; y esto es un error, porque no están teniendo en cuenta la experiencia de venta de la agencia a la que están a punto de contratar. En la conceptualización de la idea intervienen todos los aspectos que hacen a la agencia, que la definen, que responden a todos los porqués de su existencia.

Pongamos un ejemplo, en TMT nos encontramos con que a veces algunas empresas -principalmente en proyectos B2B- no saben cómo unir el concepto tecnología con su actividad o con sus productos. No conciben una idea contemplada a través de la tecnología. Porque quizás todavía no tienen esa experiencia en el punto de venta o porqué nunca lo han intentado o, simplemente, porque no hablan ese lenguaje. Pero, en nuestro caso, nuestro proceso de creación, activación y aceleración de cualquier idea que proponemos, la tecnología juega un papel esencial. Creemos en la tecnología saludable, en no amplificar datos innecesarios, sino en desarrollar ideas con herramientas tecnológicas que permitan ahorrar tiempo y dinero a nuestros clientes.

Digamos el software de una idea es el fundamento para la creACTIVIDAD. Concebir los programas y rutinas necesarios que permitan que una idea se realice mediante determinadas tareas que nos lleven directos a lograr la rentabilidad buscada.

Una buena idea no es solo pensar en algo bonito, sino facilitarle la vida al cliente creando experiencias de marca creACTIVAS y enamorar a su consumidor de manera memorable.